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¿Para qué y cómo usamos la electricidad?
¿Para qué la usamos?

Dada su adaptabilidad, no existe ninguna actividad económica que no utilice la electricidad.

En las fábricas

La industria utiliza aproximadamente la mitad de la energía eléctrica, una cuarta parte de su consumo de energía. La electricidad tiene muchos usos en las fábricas: se utiliza para mover motores, para obtener calor y frío, para procesos de tratamiento de superficies mediante electrólisis, etc. Una circunstancia reciente es que la industria no sólo es una gran consumidora de electricidad, sino que, gracias a la cogeneración, también empieza a ser productora.

En el transporte

Tan sólo el transporte público (y dentro de él los ferrocarriles) emplea energía eléctrica. No obstante, se lleva ya tiempo trabajando en versiones eléctricas de los vehículos de gasolina, pues supondrían una buena solución para los problemas de contaminación y ruido que genera el transporte en las ciudades. Incluso es posible (aunque no habitual) emplear la electricidad para hacer volar un avión.

El aparato diseñado por la NASA y AeroVironment convierte energía solar en energía mecánica para hacer volar un aeroplano, a través de la electricidad.

El avión está diseñado para moverse a unos 30 km de altura, a una velocidad de 40 km/h. Tiene un peso de 700 kg, incluyendo unos 100 kg de carga útil. Se cree que podrá sustituir a los satélites en muchas aplicaciones (teledetección y telecomunicaciones).

En la agricultura

Especialmente para los motores de riego, usados para elevar agua desde los acuíferos, y para otros usos mecánicos.

En los hogares

La electricidad se utiliza en los hogares para usos térmicos (calefacción, aire acondicionado, agua caliente y cocina), en competencia con otros combustibles como el butano, el gasóleo, el carbón y el gas natural, siendo la única energía empleada para la iluminación y los electrodomésticos.

En el comercio, la administración y los servicios públicos (como los centros educativos)

De manera similar a como se utiliza en el sector doméstico, con el elemento añadido de un uso cada vez mayor de sistemas de procesamiento de la información y de telecomunicaciones, que necesitan electricidad para funcionar.

¿Cómo la usamos?

La electricidad debe ser convertida en otras formas de energía para que se pueda realizar un trabajo útil. Un ejemplo típico es la conversión que tiene lugar en una lavadora.

Aquí examinaremos las cuatro formas de conversión más habituales:

• En movimiento
• En calor y frío
• En luz
• En energía química
Y también veremos cómo se emplea para amplificar y procesar señales portadoras de información, en la gran rama de la electricidad aplicada que llamamos electrónica.



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