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Transporte y almacenamiento de electricidad
De la mina a la central

Cuando apretamos el interruptor para encender una lámpara, damos fin a un proceso de transporte de energía de miles de kilómetros de longitud. Por ejemplo, parte del carbón que se quema en las centrales térmicas procede de países lejanos: Estados Unidos, Australia o Sudáfrica. El petróleo o el gas vienen de Venezuela, Kuwait o Argelia, entre muchos otros países. Las centrales térmicas, hidráulicas o eólicas, suelen estar a cientos de kilómetros de nuestras casas.

Rutas eléctricas

¿Cuáles son las principales rutas que sigue la electricidad? Aquí te las presentamos clasificadas por combustibles.

• Carbón. Este combustible apenas se utiliza para su uso tradicional de producir calor y energía útil para hogares y empresas. Casi el 90% del carbón consumido en nuestro país se emplea para producir electricidad.

Actualmente, el carbón es la materia prima para producir aproximadamente el 40% de la electricidad que se consume en España. Esta cantidad varía en función del agua disponible en los embalses hidroeléctricos: es mayor en años secos y menor en los años de abundantes lluvias.

La generación eléctrica consume hullas, antracitas y lignitos de origen nacional (especialmente abundantes en las cuencas mineras de Asturias y León) y hullas importadas, que proceden de
Estados Unidos, la República Surafricana, Australia e Indonesia.

Las centrales térmicas se localizan lo más cerca posible de la fuente de carbón: en las proximidades de la mina, cuado usan carbón nacional, y en la costa, si emplean carbón importado. Esto se refleja en el mapa de las centrales térmicas.

Se importa carbón de países lejanos por tres razones principales: resulta más barato que el de origen nacional, aun sumando los costes de transporte marítimo, contribuye a reducir la contaminación atmosférica que producen las centrales, pues tiene mayor poder calorífico a igualdad de peso y contiene menos sustancias precursoras de contaminantes, como el azufre que dará origen a las emisiones de SO2. Los precios bajos del carbón importado se explican porque procede de inmensas explotaciones, que permiten mucha mecanización y un elevado rendimiento por trabajador.

• Fuel. El uso de petróleo para producir electricidad ha disminuído mucho en España desde mediados de los años 70, cuando llegó a ser la principal fuente de energía para este uso. Hoy en día supone un porcentaje pequeño (el 5% del petróleo consumido), y sólo se emplea en las centrales térmicas situadas en las islas Baleares y Canarias.

La producción nacional es insignificante, de manera que la casi totalidad del petróleo consumido procede de muchos países diferentes. Se ha seguido una estrategia deliberada de "no poner todos los huevos en la misma cesta", diversificando las compras sin dejar que ningún país sea el proveedor mayoritario. En 1999, los diez países principales suministradores fueron (por orden de importancia)
Nigeria, México, Arabia Saudí, Libia, Comunidad de Estados Independientes, Irak, Reino Unido, Irán, Siria y Venezuela.

• Gas Natural. Al contrario del petróleo, el uso de gas natural para producir electricidad está en continuo aumento, aunque todavía supone un porcentaje pequeño. La razón principal es que supone un impacto mucho menor sobre el medio ambiente por cada kWh producido, puesto que carece casi por completo de partículas y de azufre, y su índice de emisión de gases de efecto invernadero es también menor. Además, las modernas centrales de gas de ciclo combinado tienen una eficiencia mayor que las clásicas de carbón o de fuel.

Aparte de una cierta cantidad de origen nacional, el gas natural consumido en España procede principalmente de
Argelia, Noruega, Libia, Qatar y Trinidad y Tobago.

• Uranio (combustible nuclear). En España, el abastecimiento de uranio concentrado es responsabilidad de ENUSA (Empresa Nacional del Uranio). Esta empresa se encarga de extraer el mineral de uranio y de fabricar sus concentrados, que serán usados como combustible (uranio enriquecido) en las centrales nucleares.

El mineral se extrae de unas minas en Ciudad Rodrigo y se enriquece en la planta de Juzbado, ambas instalaciones en Salamanca. Otra parte del uranio concentrado se compra a una empresa de
Nigeria (Compagnie Minière d'Akouta). Un factor a tener en cuenta en el uso del uranio en centrales nucleares es que la tecnología necesaria debe ser importada en buena parte.

• Hidroelectricidad. En este caso, el "combustible" es el agua de lluvia, transportada gratuitamente hasta la península ibérica por la maquinaria atmosférica planetaria. Se trata de un suministro inagotable, que se renueva continuamente y que no depende para nada de coyunturas económicas internacionales, como es el caso del petróleo, el gas natural, el uranio y el carbón.

Tiene el inconveniente de su irregularidad en el tiempo y también en el espacio: la mayor parte de la hidroelectricidad se produce en las cuencas del Ebro, Duero, Norte y Tajo, mientras que la producción de las cuencas del Sur y Levante es muy pequeña.

• Energía eólica. Tiene aproximadamente las mismas ventajas e inconvenientes que la hidroelectricidad, pero la ubicación de las centrales es más adaptable, al no depender de ríos con grandes aportes de agua.

• Biomasa y residuos urbanos. El origen último de este combustible es muy heterogéneo: residuos de la industria maderera, residuos agrícolas y fracción combustible de los residuos urbanos. Por esta razón, se podría fabricar de manera muy descentralizada y próxima al punto de consumo. Su importancia es todavía muy pequeña.

• Electricidad fotovoltaica. Los paneles fotovoltaicos podrían hacer realidad el viejo sueño de un abastecimiento de electricidad completamente autosuficiente, sin necesidad de transporte alguno desde la central hasta el punto de consumo. No obstante, para conseguir este objetivo, deberá incrementarse en gran medida la eficiencia de las células y abaratar mucho su coste.



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