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| El mercado eléctrico: un asunto de dinero y una cuestión de organización |
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| Todos los mercados funcionan equilibrando la oferta y la demanda: esto sucede con las hortalizas, los coches o los ordenadores. Pero el mercado eléctrico tiene una complicación añadida: casi no puede almacenar stocks para venderlos más adelante cuando la demanda es baja, y debe abastecer de continuo, 24 horas los 365 días del año, a más de 20 millones de clientes, con una garantía de suministro completa. El actual mercado eléctrico es muy reciente, pues comenzó a ponerse en marcha en 1997, cuando entró en vigor la Ley del Sector Eléctrico. El año anterior ya se había firmado el llamado Protocolo Eléctrico entre el Ministerio de Industria y Energía y las principales empresas del sector, con lo que quedó anulado el Marco Legal Estable hasta entonces en vigor, que fijaba los precios en función de criterios políticos. Actualmente, por lo tanto, el mercado eléctrico se basa en la competencia entre las empresas, y tiene como objetivo incrementar la calidad del suministro, la mejora del medio ambiente y hacer que los precios se autorregulen en un mercado libre. Esta nueva regulación implica que muchas decisiones que antes se tomaban por la administración (como la autorización de construcción de nuevas centrales) ahora se dejan a criterio de las empresas, sin más limitaciones que las que establece la ley para cualquier instalación industrial. Es importante señalar que también existe ahora la libertad de los consumidores para elegir la empresa suministradora que deseen, en función de la calidad de suministro y el precio que ofrezcan. Esta liberalización se implanta progresivamente, empezando por las empresas más grandes: en el año 2007, cualquier consumidor podrá elegir suministrador. |
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| ¿Cómo funciona el mercado eléctrico? Las empresas que fabrican electricidad hacen ofertas de venta de determinadas cantidades de electricidad a determinado precio, para cada una de las horas del día. Al mismo tiempo, los consumidores, directamente -en el caso de ser consumidores cualificados, actualmente sólo algunas grandes empresas- o indirectamente, a través de las empresas eléctricas, hacen ofertas de compra. La suma de las ofertas de compra configura una curva de demanda. Para cubrirla, se eligen las ofertas de venta más baratas, hasta satisfacer toda la demanda. El precio de la electricidad será el de la última oferta. No obstante, hasta la liberalización completa del mercado, las tarifas para los "consumidores no cualificados" pagarán tarifas eléctricas establecidas por la administración. |
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| ¿Cómo se regula el mercado? El operador del mercado se encarga de la elaboración del programa diario de funcionamiento del sistema, casando las ofertas y las demandas que le llegan. Está supervisado por una comisión de representantes de los productores, distribuidores, comercializadores y consumidores cualificados. El operador del sistema garantiza la continuidad y la seguridad del suministro. Actualmente, se encarga de esta labor Red Eléctrica de España, que se fundó para organizar todo lo relativo al transporte de electricidad. La Comisión del Sistema Eléctrico protege los intereses de los consumidores y vela por la transparencia de todo el sistema. El Ministerio de Industria y Energía debe controlar el correcto funcionamiento de las actividades de producción y consumo de energía eléctrica. Las comunidades autónomas también tienen competencias en la regulación del sistema eléctrico. Por último, la Unión Europea, a través de Directivas y normativas legales, establece el marco general del sistema eléctrico en todos los países de la Unión. |
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| ¿Cómo se construyen los precios? Por lo tanto, el precio de la electricidad se construye básicamente mediante lo que se llama la casación de la oferta y la demanda. Pero también tiene otros componentes, que se añaden al precio básico para formar el precio final que pagan los consumidores: Por ejemplo, la producción limpia de electricidad se favorece mediante primas, que repercuten en el precio final. - Las actividades de ENRESA se financian con una cuota que se añade al recibo eléctrico. - Otros componentes reflejan el coste que supone a las empresas el poder garantizar el suministro en toda condición (por ejemplo, en caso de sequía, que supone comprar cantidades extras de carbón) y los llamados costes de transición a la competencia, que pagan las posibles pérdidas de las empresas fabricantes de electricidad al pasar de una economía planificada a un mercado libre. |